La mujer de esa noche no era la que quería elegir, pero fue la que más me gustó dentro de las opciones que había. Admito que el disfraz que tenía hacía relucir sus exquisitas nalgas junto a esas anchas caderas que me pedían a gritos ahogar mis manos en ellas.

Empezó por hacerme un masaje en la espalda. Quería relajarme un poco antes de tomar acción, porque debo admitir que la mente me temblaba desde el momento que me llegó la idea de probar ese lugar.

Luego le dije que me hiciera un masaje en el pecho. Ya era hora de enfrentarle sus ojos, pero ella continuó frotando sus manos untadas de aceite sobre mi piel, sin apartar la mirada de estas.

¿De qué podría hablar con ella? ¿Qué le podría preguntar? Pensándolo bien, esta mujer no tiene un oficio común, pues algo debe tener para contar. Me imagino que se expone a situaciones y personas que no se ven normalmente: eso de alguna manera te da una riqueza. Pero bueno, no creo que ella quiera contarme algo. ¿Venderán bareta aquí?

—¿De casualidad tienen hierba? —pregunto esperanzado.

—No vendemos sustancias alucinógenas aquí —respondió con cierto tono de desagrado.

Increíble… Un cuerpo tan candente como el tuyo encima de mí, pero no venden una planta que potencia la sensación de presencia.

Okay —dije sin cuestionar—. ¿Cuánto tiempo llevas en esto?

Es probable que no te vuelva a ver en mi vida, pero algo no me concede el silencio.

—Tres años y cuatro meses, hoy.

Dios. Esa exactitud me sonó familiar.

—¡¿Hoy?! ¿De verdad?

—Sí —respondió con ganas de sonreír.

—Entonces estaba destinado. Buen dato —dije mirándola con picardía.

Comencé por acercarla más a mí, juntando nuestros torsos para sentir la temperatura el uno del otro, lo cual era una sensación que había perdido en mis recuerdos, como si nunca la hubiera vivido.

Resucité el deleite de esa memoria, mi mente se empezó a soltar, casi que omitiendo la existencia del entorno. Luego acudí a besarle los senos, en medio de sus senos, transladando el lento paso de mi lengua hacia su cuello, sus mejillas, buscando su comisura… De repente, ella apartó su cara hacia un lado, con esa intención parecida a la de aquellos que no miran dentro de sí, y aclaró:

—Mis servicios no incluyen besos en la boca.

Era lógico. Pero quería intentarlo.

—Creí que harías una excepción en este caso, reina —dije casi implorando.

—No puedo —contestó de forma tajante.

Soy yo quien no puede… creer que me estés negando un beso. La manera en que te dejas llevar no pareciera que dijera eso. No sé si seré solo yo, pero la forma en que te permites succionar, y el modo en que cedes ante mis caricias me confunde un montón. ¿Y qué me dices de esas ganas de sumergirte bajo mi piel? ¿Cómo es posible que me arrojes a la nada así, que me dejes con esta incertidumbre?

—Como gustes —dije con un nudo en el pecho.

—Sigue besándome…

Quisiera no acatar tu orden, pero el frutal aroma que desprendes y el tacto de tu piel con la mía no me dejan decir que no. ¿Qué tanto significa un beso en la boca luego de todo esto? No te entiendo.

—Dan ganas de comprenderte —expresé con cierta confusión.

—Se acaba el tiempo y no has hecho nada —me recordó con firmeza.  

Ya estaría penetrándote, si tan solo me hubieras besado… No será lo mismo.

—Ven, déjame cogerte en…

¡¿Qué carajos, por qué vas a sonar ahora?! Cuando por fin me fundo en la experiencia, decides anunciar el final. 2 minutos más, con eso bastará. Créeme.  

—Te lo dije —dijo mientras apagaba el temporizador.

—Un minuto más —susurré.

—Eres terco…

Me aterra lo mucho que sabes. Eres peligrosa.

—Está bien.

Me vestí, me le acerqué, tomé con delicadeza su mentón con mi mano derecha, y le estampé un beso en la mejilla izquierda.

—Qué pecado. Pero estuvo rico. —dijo en medio de una leve risa coqueta—. Que vuelvas…

Salí de ahí con el alma en los talones. Suspiré. Sonó el celular. Lo saqué de mi bolsillo. Leí el mensaje de mi prima Stephanie que desapareció hace once años:

—Si me vuelves a tocar la cara así, no dudaré en sacrificarte.

Muchísimas gracias por leer este cuento.

Las historias crecen cuando se comparten: ayúdame a que esta llegue más lejos. 🔄

¿Qué sensación te dejó este relato? Cuéntamelo en los comentarios, me encantará leerte. 🤩

Categorías: Relatos

0 Comentarios

Deja un comentario

Marcador de posición del avatar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Follow by Email
LinkedIn
LinkedIn
Share
Instagram